Síndromes cardiopulmonares
Derrames pericárdicos malignos
Información general sobre los derrames pericárdicos malignos
El derrame pericárdico consiste en un aumento del líquido dentro del pericardio, la capa delgada de tejido que forma un saco en torno al corazón. El exceso de líquido presiona sobre el corazón, lo cual impide que este bombee la sangre normalmente. Es posible que los vasos linfáticos se bloqueen o que se produzcan infecciones víricas o bacterianas. Si se acumula líquido muy rápidamente, puede presentarse una afección denominada taponamiento cardíaco, en la cual la presión sobre el corazón es potencialmente mortal y debe tratarse rápidamente
Causas de los derrames pericárdicos malignos
Los derrames pericárdicos pueden ser malignos o no. Los derrames malignos son producidos por cáncer que se inicia en el pericardio o el músculo cardiaco o por cáncer que se ha diseminado hasta allí desde el pulmón, el esófago, el timo o el sistema linfático. Los derrames pericárdicos malignos son causados habitualmente por cáncer del pulmón en los hombres y cáncer de mama en las mujeres. Las causas no malignas incluyen una infección del pericardio, un ataque cardíaco, la glándula tiroidea con índice bajo de actividad, lupus, cirugía y SIDA. La infección del pericardio es un efecto secundario posible de la radioterapia o la quimioterapia.
Diagnóstico de derrame pericárdico maligno
Los síntomas presentados a continuación son característicos de los derrames pericárdicos malignos:
- • Disnea.
- • Tos.
- • Dolor de pecho.
- • Dificultad para respirar cuando se está acostado.
- • Hinchazón en la sección superior del abdomen.
- • Hipo.
- • Extremo cansancio y debilidad.
Dado que los derrames pericárdicos generalmente se presentan en el cáncer en etapa avanzada o en las últimas semanas de vida, las pruebas extensivas de diagnóstico pueden ser menos importantes en
algunos casos que el alivio de los síntomas. Las siguientes pruebas y procedimientos se pueden utilizar para el diagnóstico del derrame pericárdico:
- • Radiografía de los órganos y los huesos dentro del tórax: Una radiografía es un tipo de haz de energía que puede atravesar el cuerpo y plasmarse en una película, con lo cual se crean imágenes del interior del cuerpo.
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- • Ecocardiografía: Procedimiento en el cual ondas sonoras de alta energía (ultrasónicas) se hacen rebotar en los tejidos internos u órganos del tórax. Los ecos forman una imagen de la posición del corazón, el movimiento de las paredes y las partes internas como las válvulas.
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- • Electrocardiograma (ECG): Registro de la actividad eléctrica del corazón para evaluar su frecuencia y ritmo. Se coloca una cantidad de parches pequeños (electrodos) en el tórax, los brazos y las piernas del paciente, y se conectan con cables a la máquina del electrocardiograma. Se registra entonces la actividad cardiaca como un gráfico de líneas en un papel. La actividad eléctrica que es más rápida o más lenta que lo normal puede ser un signo de enfermedad o lesión cardiaca.
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- • Pericardiocentesis: Extracción de líquido del pericardio mediante una aguja insertada a través de la pared torácica. El médico puede utilizar un ecocardiograma para observar el movimiento de la aguja dentro del tórax. Este procedimiento puede utilizarse para drenar líquido de un derrame y reducir la presión sobre el corazón. Para diagnosticar el derrame pericárdico maligno, se examina el líquido bajo un microscopio para verificar la presencia de células cancerosas. También se puede verificar si en el líquido hay signos de infección.