Complicaciones gastrointestinales
Descripción
El estreñimiento consiste en la evacuación lenta de las heces (deposición o residuos corporales) a través del intestino grueso, lo que resulta en evacuaciones poco frecuentes de materia fecal seca y dura. Cuanto más tiempo se requiere para que las heces avancen por el intestino grueso, se absorben más líquidos y las heces se tornan más secas y duras.
La inactividad, la inmovilidad o las dificultades físicas y sociales (por ejemplo, no disponibilidad de salas de baños o
localización inconveniente) pueden empeorar el estreñimiento. La depresión y la ansiedad causadas por el tratamiento o el dolor del cáncer también pueden resultar en estreñimiento. Las causas más comunes del estreñimiento incluyen no beber líquidos en cantidades suficientes y tomar analgésicos.
Si bien el estreñimiento es incómodo y molesto, la impactación fecal (acumulación de materia fecal seca, dura en el recto o colon) puede poner en peligro su vida. Los pacientes que padecen impactación fecal tal vez no presenten síntomas en el tubo digestivo. En cambio pueden padecer trastornos circulatorios, cardiacos o respiratorios. Si no se detecta la impactación, los signos y los síntomas empeorarán y el paciente se enfrenta al riesgo de muerte.
La obstrucción intestinal consiste en el bloqueo parcial o total del intestino delgado o el intestino grueso mediante un proceso diferente al de la impactación fecal. Las obstrucciones intestinales se clasifican según el tipo de obstrucción, la manera en que ocurrió la obstrucción y dónde se encuentra localizada. Los tumores que crecen dentro o fuera de los intestinos, así como el tejido cicatrizal que se forma después de la cirugía pueden afectar la función intestinal y producir la obstrucción parcial o total. Los pacientes con colostomía son especialmente vulnerables a padecer estreñimiento, lo que puede producir obstrucción intestinal.
La diarrea puede presentarse en cualquier momento durante el tratamiento del cáncer. Si bien ocurre con menor frecuencia que el estreñimiento, sus efectos pueden ser devastadores en términos físicos y emocionales en los pacientes que padecen cáncer. La diarrea puede resultar en:
- • Modificaciones de los hábitos alimentarios.
- • Pérdida de líquidos orgánicos.
- • Desequilibrios químicos en la sangre.
- • Impedimentos en la función física.
- • Cansancio excesivo.
- • Problemas cutáneos.
- • Disminución de la actividad física.
- • Problemas que pueden poner en peligro la vida de algunos pacientes.
La diarrea es un aumento anormal en la cantidad de líquidos en las heces que dura más de 4 días. Puede describirse también como un aumento anormal en la cantidad de líquido en las heces y la deposición de más de tres heces no formadas durante un período de 24 horas. La diarrea se considera un problema a largo plazo cuando se prolonga durante más de dos meses.
La enteritis por radiación es una afección en la cual se hincha e inflama el recubrimiento del intestino durante o después de la radioterapia
en el abdomen o la pelvis. Los intestinos grueso y delgado son muy sensibles a la radiación.
Cuanto más alta es la dosis de radiación, mayor es el daño al tejido normal del intestino. Gran parte de los tumores en el abdomen y la pelvis necesitan dosis grandes y casi todos los pacientes tratados con radiación en el abdomen
o la pelvis presentarán signos de enteritis aguda.
Los síntomas agudos se manifiestan durante el primer curso de radioterapia y hasta 8 semanas después. La enteritis por radiación crónica puede surgir meses o años después de la radioterapia o puede comenzar como enteritis aguda y continuar después de la interrupción del tratamiento. Sólo 5% a 15% de las personas tratadas con radiación en el abdomen presentarán problemas crónicos. Varios factores afectan la duración de la enteritis y su gravedad:
- • La dosis de radiación administrada.
- • El tamaño del tumor y el grado de diseminación.
- • La cantidad de intestino normal tratado.
- • Si la quimioterapia se administró al mismo tiempo que la radioterapia.
- • Si se usaron implantes de radiación.
- • Si el paciente padece presión arterial alta, diabetes, enfermedad inflamatoria de la pelvis, nutrición deficiente o si se ha sometido a cirugía del abdomen o la pelvis. Estas afecciones pueden disminuir el flujo sanguíneo hacia la pared intestinal y afectar las evacuaciones, con lo cual se acrecenta la posibilidad de daño por radiación.