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Dolor

Opioides

Los opioides son muy eficaces para el alivio del dolor moderado a fuerte. Sin embargo, muchos pacientes con dolor provocado por el cáncer se vuelven tolerantes a los opioides durante terapias de larga duración. En consecuencia, puede ser necesario aumentar las dosis para continuar aliviando su dolor. La tolerancia de un paciente a un opioide o la dependencia física al mismo no es lo mismo que la adicción (dependencia psicológica). Las inquietudes equivocadas acerca de la adicción pueden conducir al tratamiento deficiente del dolor.

Tipos de opioides

Existen varios tipos de opioides. La morfina es el opioide más común utilizado en el manejo del cáncer. Otros opioides comúnmente utilizados son la hidromorfona, oxicodona, metadona y fentanilo. La disponibilidad de varios y diferentes opioides le permite al médico ciertas flexibilidades en recetar un régimen de medicamentos que llenarán las necesidades individuales del paciente.

Pautas para la administración de opioides

La mayoría de los pacientes con dolor del cáncer necesitarán recibir un medicamento contra el dolor en un horario fijo para manejar el dolor y prevenir que este empeore. El médico podrá receta dosis de medicamento opioide extras que podrá tomarse según se necesite junto al opioide regular para controlar el dolor que se presente entre las dosis estipuladas. La cantidad de tiempo entre dosis dependerá del tipo de opioide que recete el médico. La dosis correcta consistirá en la cantidad de opioide que controle el dolor con la menor cantidad de efectos secundarios posibles. La meta es lograr un buen equilibrio entre el alivio del dolor y los efectos secundarios mediante un reajuste gradual de la dosis. Si el paciente se volviera tolerante al opioide, esto se puede resolver aumentando o cambiando el medicamento por otro opioide, especialmente si se necesitan dosis más altas.

Ocasionalmente, las dosis necesitan reducirse o suspenderse. Esto puede presentarse cuando los pacientes se recuperan del dolor debido al tratamiento del cáncer como el bloqueo de nervios o la radioterapia. El médico puede disminuir las dosis cuando el paciente experimenta sedación relacionada con el opioide y un buen control del dolor.

Los medicamentos para el dolor se pueden administrar de varias maneras. Cuando el estómago y los intestinos del paciente funcionan bien, el método preferido es el oral, ya que los fármacos administrados por vía oral son convenientes y generalmente de bajo costo. Cuando el paciente no puede tomar medicamentos por vía oral, se pueden utilizar otros métodos menos invasores, como la vía rectal o los parches de medicamento que se colocan en la piel. Los métodos intravenosos sólo se utilizan cuando los métodos que son simplemente menos exigentes, menos costosos resultan inapropiados, ineficaces o no aceptables al paciente. Algunas veces se usan bombas analgésicas controladas por el paciente (PCA, por sus siglas en inglés) que se utilizan para determinar la dosis necesaria al principio de la terapia. Una vez se logra controlar el dolor, el médico puede recetar dosis regulares de opioides basadas en la cantidad requerida por el paciente cuando utiliza la bomba PCA. La administración intraespinal de los opioides combinada con un anestésico local puede resultar útil en algunos pacientes que sufren de dolor incontrolable.

Efectos secundarios de los opioides

Los pacientes deben vigilarse de cerca para determinar si presentan algunos de los efectos secundarios más comunes de los opiáceos, los cuales incluyen estreñimiento, náusea y somnolencia. El médico debe consultar con el paciente antes de iniciar una terapia con opioides. La náusea y la somnolencia suelen presentarse por lo general al inicio de la terapia y tienden a mejorar a los pocos días; otros de los efectos secundarios de los opioides incluyen el vómito, problemas para pensar claramente, problemas para respirar, la sobredosis gradual, y mal desempeño sexual.

Los opioides disminuyen las contracciones musculares y movimientos del estómago y los intestinos, lo que da como resultado deposiciones duras. La clave para prevenir eficazmente el estreñimiento es asegurarse de que el paciente ingiere suficientes líquidos para mantener las deposiciones suaves. El médico debe recetar un suavizador de deposiciones al inicio de un tratamiento con opioides. Si el paciente no responde ante el suavizador de deposiciones, se deberá recetar laxantes adicionales.

Los pacientes deben hablar con sus médicos sobre los efectos secundarios que lleguen a ser demasiado molestos o fuertes. Debido a que existen diferencias entre los diversos pacientes en cuanto al grado de efectos secundarios ocasionados por los opioides, los efectos severos o prolongados deben informárseles al médico. En estos casos, el médico puede reducir la dosis del opioide, cambiar de opioide o cambiar la forma de administración de este, por ejemplo de forma intravenosa o inyectada en vez de oral, para de esta manera reducir los efectos secundarios.

Fármacos utilizados con los medicamentos para el dolor

También se puede administrar otros fármacos al mismo tiempo que los medicamentos contra el dolor con el fin de aumentar su eficacia, tratar los síntomas y aliviar tipos específicos de dolor. Estos fármacos incluyen los antidepresivos, anticonvulsivos, anestésicos locales, corticosteroides, bisfosfonatos y los estimulantes. Existen diferencias marcadas en como los pacientes responden a estos medicamentos. Los efectos secundarios son comunes y deben ser comunicados al médico. Ciertos bisfosfonatos administrados para combatir el dolor óseo están relacionados con el riesgo de pérdida ósea tras un procedimiento dental. Los pacientes que toman bisfosfonatos deben consultar con su médico antes de someterse a procedimientos odontológicos.

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