Cuidados médicos de apoyo

Adaptación normal, alteración psicosocial y trastornos de adaptación

Complicaciones orales de la quimioterapia y la radioterapia a la cabeza y cuello

Complicaciones gastrointestinales

Depresión

Dolor

Fatiga

Fiebre,sudoración y crisis vasomotoras

Cese del hábito de fumar y riesgo persistente en el paciente de cáncer

La espiritualidad en el tratamiento de cáncer

La nutrición en el paciente con cáncer

Linfedema

Náusea y vómito

Pérdida, pena y duelo

Planificación del cuidado de transición

Prurito

Sexualidad y la reproducción

Síndromes cardiopulmonares

Trastorno de tensión postraumática

Trastornos cognitivos y delirio

Trastornos del sueño

 

 

Acerca del cáncer »

 Cuidados médicos de apoyo

volver

Fatiga

Evaluación

Para determinar la causa y el mejor tratamiento a seguir en la fatiga, antes que nada hay que determinar el patrón de fatiga presentado, y todos los factores causantes deben ser identificados. Deben incluirse los siguientes factores:

  • • Patrón de la fatiga, que incluya cómo y cuando comenzó, cuanto duró, qué severidad tiene, además de cualquier factor que la haga mejor o peor.
  • • Tipo y grado de la enfermedad en cuestión, así como los síntomas relacionados con el tratamiento o los efectos secundarios, o ambos.
  • • Historial de tratamiento.
  • • Medicamentos en úso.
  • • Patrones de sueño o vigilia o ambos así como hábitos de relajación.
  • • Hábitos alimenticios y cualquier cambio de peso o apetito.
  • • Efectos de la fatiga en su forma de vida y las actividades cotidianas.
  • • Perfil psicológico, que incluya una evaluación para la depresión.
  • • Examen físico completo que incluya una evaluación de los patrones de caminar, postura y movimiento de las articulaciones.
  • • Qué tal puede el paciente seguir el tratamiento recomendado.
  • • Rendimiento laboral.
  • • Recursos financieros.
  • • Otros factores (por ejemplo, la anemia, problemas respiratorios, disminución de la fuerza muscular).

Los factores subyacentes que contribuyen a la fatiga deben ser evaluados y tratados siempre que sea posible. Entre los factores contribuyentes se citan la anemia, depresión, ansiedad, dolor, deshidratación, deficiencias nutricionales, fármacos sedantes y medicamentos cuyos efectos secundarios podrían ser poco tolerables. Los pacientes deben comunicarle a su médico cuándo sientan fatiga, e indagar sobre la fatiga relacionada con causas subyacentes así como debida a efectos secundarios del tratamiento.

Evaluación de la anemia

Existen diferentes tipos de anemia. Para determinar la extensión, así como el tipo de anemia que padece un paciente determinado, es importante llevar a cabo un reconocimiento físico, estudiar el historial médico, y hacer análisis de sangre. En los pacientes de cáncer, la anemia puede tener diversos orígenes.

Tratamiento

La mayoría de los tratamientos para la fatiga en los pacientes de cáncer están encaminados a tratar los síntomas y proporcionar apoyo emocional. Los tratamientos médicos se concentran en tratar las causas físicas de la fatiga, debido a que la causa de ésta en los pacientes de cáncer, aún no ha sido determinada. Algunos de estos tratamientos relacionados con los síntomas comprenden el reajuste de las dosis de analgésicos, administrar transfusiones de glóbulos rojos o factores de crecimiento, suplementos dietéticos que contengan hierro y vitaminas y antidepresivos o psicoestimulantes.

Medicamentos psicoestimulantes

A pesar de que la fatiga es uno de los síntomas más comunes del cáncer, muy pocos medicamentos son eficaces en su tratamiento. El médico o enfermera puede proveer fármacos en dosis bajas que pueden ayudar a pacientes que se encuentran deprimidos, indiferentes, cansados, distraídos y débiles. Estos medicamentos (psicoestimulantes) pueden proporcionar una sensación de bienestar, disminución de la fatiga, y aumento del apetito. Estos pueden también ayudar en contrarrestar los efectos sedantes de la morfina, y trabajan con rapidez. Sin embargo, estos medicamentos también pueden causar sueño, euforia, y cambios temperamentales. Si se usan en dosis altas y por períodos largos, podrían causar pérdida de apetito, pesadillas, insomnio, euforia, conductas paranoicas y posibles afecciones cardíacas.

Tratamiento de la anemia

El tratamiento para la fatiga relacionada con la anemia, podría incluir la transfusión de glóbulos rojos. Las transfusiones son un método eficaz en el tratamiento de la anemia, sin embargo, alguno de los posibles efectos secundarios incluyen infección, reacción inmediata a la transfusión, enfermedad de injerto contra huésped (aunque excepcional), y cambios en la inmunidad. El tratamiento de la fatiga relacionada con la anemia en aquellos pacientes sometidos a quimioterapia puede incluir fármacos que estimulan la producción de glóbulos sanguíneos.

Ejercicio

El ejercicio (inclusive los programas para caminar de intensidad leve a moderada) ayuda a muchas de las personas con cáncer. Las personas con cáncer que hacen ejercicios pueden tener más energía física, mejor apetito, mejor capacidad funcional, mejor calidad de vida, mejor perspectiva, mejor sensación de bienestar, mejor sentido de compromiso y mejor capacidad para enfrentar los retos del cáncer y su tratamiento.

El ejercicio puede también ayudar a aquellos pacientes con cáncer avanzado, incluso aquellos atendidos en un hospicio para pacientes terminales. Los beneficios pueden verse multiplicados cuando los familiares se involucran directamente en el programa de fisioterapia del paciente.

Actividad y descanso

Cualquier cambio en la rutina diaria exige que el cuerpo use más energía. Las personas con cáncer deben establecer prioridades y mantener una agenda razonable. Los profesionales de la salud pueden ayudar a los pacientes proporcionándoles información sobre servicios suplementarios, que le ayuden a lidiar con las actividades y responsabilidades cotidianas. Se puede elaborar un programa de actividad y descanso con la ayuda de un profesional de la salud, para optimizar los niveles de energía del paciente. La práctica de buenos hábitos para dormir, tales como no recostarse a menos que no sea para dormir, tomar siestas cortas de no más de una hora y el limitar ruidos que causen distracción (televisión, radio) durante el sueño, puede mejorar el dormir y permitir más actividad durante el día.

Educación del paciente

El tratamiento de la fatiga crónica en los pacientes de cáncer implica el aceptar esta afección médica y aprender a lidiar con ella. Los pacientes de cáncer podrán darse cuenta de que la fatiga se convierte en una discapacidad crónica. A pesar de que la fatiga es muchas veces una consecuencia anticipada y temporal de los efectos secundarios del tratamiento, otros factores podrían contribuir a su permanencia.

Debido a que la fatiga es el síntoma más común entre los pacientes externos de cáncer que reciben quimioterapia, éstos deberían incorporar formas eficaces para el manejo de la misma. A los pacientes debería enseñárseles como:

  • • Establecer la diferencia entre la fatiga y la depresión.
  • • Cualquier causa médica de la fatiga (desequilibrio en los electrolitos y de líquidos, problemas respiratorios, anemia).
  • • Examinar los patrones de descanso y actividad durante el día así como durante un tiempo.
  • • Involucrarse en actividades que restauren el grado de atención tales como (caminar, trabajar en el jardín, observar las aves).
  • • Enseñar al paciente sobre las posibilidades de que la fatiga se presente como efecto secundario de ciertas terapias.
  • • Incentivar en el paciente programas de ejercicios que sean realistas.
  • • Identificar aquellas actividades que ocasionan fatiga, y buscar formas de evitarlas o modificarlas.
  • • Sugerir cambios medioambientales o de actividades que ayuden en la reducción de la fatiga.
  • • Estimular la ingestión de líquidos y alimentos.
  • • Recomendar fisioterapia a los pacientes que presenten debilidad muscular o nerviosa.
  • • Recomendar terapia respiratoria a los pacientes con problemas respiratorios.
  • • Programar las actividades importantes diarias, durante las horas de menos fatiga y cancelar aquellas actividades sin importancia que generan tensión.
  • • Educar al paciente sobre el estrés mental y social y como evitar o cambiar la situación.
  • • Revisar periódicamente los tratamientos que se usan para aliviar la fatiga para asegurarse de que todavía son eficaces.

Consideraciones posteriores al tratamiento

Esta sección es para aquellos pacientes que no han recibido tratamiento para el cáncer en 6 meses, por lo menos. Las causas de la fatiga son diferentes en aquellos pacientes que se encuentran recibiendo terapia en comparación a aquellos que ya completaron su ciclo terapéutico. También, el tratamiento de la fatiga podría ser diferente en aquellos pacientes que ya no reciben tratamiento para el cáncer.

La fatiga en aquellas personas que han completado su ciclo de tratamiento para el cáncer y a las que se consideran libre de enfermedad es diferente a la fatiga que afecta a los que aún están bajo terapia. La fatiga puede afectar de manera considerable la calidad de vida de los supervivientes de cáncer. Algunos estudios muestran que algunos pacientes continúan padeciendo de fatiga moderada a severa hasta 18 años después de un transplante de médula ósea. Las terapias duraderas como el tamoxifeno pueden causar fatiga. La fatiga puede ser la causante de un rendimiento escolar bajo años más tardes en aquellos niños que se sometieron a un tratamiento cerebral y fueron curados. Es importante dar un seguimiento de cuidados duradero en aquellos pacientes que fueron sometidos a terapia contra el cáncer. También es importante el descartar las causas físicas cuando se trata de establecer las causas de la fatiga en los supervivientes de cáncer.

Imprimir Enviar a un amigo

© 2010 International Cancer Consultants, S.L. Tfno 91 287 45 95 | Fax 91 287 61 93 | info@cancer-consultants.com | mapa web
Fecha última actualización 10-06-2010 Diseño web Diseño Web WebsDirect