Pérdida, pena y duelo
Pena anticipada
La pena anticipada se refiere al proceso de duelo normal que ocurre cuando el paciente o los miembros de la familia presienten la muerte, e incluye muchos de los síntomas que se presentan después de que la persona fallece. Esta incluye todo el proceso de pensamiento, sentimiento, reacciones culturales y sociales ante la inminente muerte de un paciente o familiar.
La pena anticipada incluye depresión, suma preocupación por la persona que va a morir, preparación para el desenlace y adaptación a los cambios que ésta conlleva. Esta pena provee a los familiares de tiempo para absorber gradualmente la realidad de la pérdida. Los individuos pueden finalizar asuntos pendientes con el moribundo (por ejemplo, el decir "adiós", "te amo" o "te perdono").
La pena anticipada no es algo que se presenta siempre, y no significa que la pena que se siente antes de la muerte sea igual a la que se experimenta después. No existe tampoco una cantidad de pena determinada que deba sentirse, ni se puede decir que la pena que se siente antes de la muerte logre que la pena después de ésta dure menos tiempo.
La pena que sigue a una muerte no esperada es diferente a la pena anticipada. Una pérdida no esperada podría abrumar los mecanismos de asimilación de una persona, haciendo imposible su funcionamiento normal. Los dolientes podrían no percatarse del impacto real de su pérdida. Aun cuando la persona reconozca que ha perdido a un ser querido, podría no aceptar la pérdida a nivel mental o emocional. Después de una muerte inesperada, el doliente podría tener la sensación de que el mundo está en estado de caos y que ya no tiene sentido.
Algunas personas piensan que la pena anticipada casi nunca ocurre. El aceptar la muerte de un ser querido antes de que este muera podría ocasionar que el doliente sienta que está abandonando al moribundo. La espera de una muerte inminente usualmente estrecha los lazos con la persona que va a morir. A pesar de que un penar anticipado podría servir de ayuda a los familiares, el moribundo podría verse afectado de una profunda pena que lo lleve a retraerse.